Cuando la temperatura se convierte en el verdadero límite
En la mayoría de las aplicaciones de peso ligero, la primera pregunta siempre gira en torno a la resistencia. Pero hay un segundo límite que determina si una pieza resiste en el mundo real: la temperatura. Un dron volando bajo el sol, un soporte cerca de un motor, una herramienta que funciona cerca de una fuente de calor… Muchos componentes fallan no porque sean demasiado débiles, sino porque el polímero que los mantiene unidos se ablanda mucho antes de que lo haga la carga.
Así que lo pusimos a prueba. Cogimos cinco varillas y nos planteamos una pregunta concreta: ¿qué temperatura puede soportar cada una de ellas mientras soporta una carga? Vamos a comprobarlo.
Cinco varillas, un horno, la misma carga
Cogimos cinco varillas con una geometría idéntica (ø 8 mm, L = 300 mm) y colgamos de cada una de ellas el mismo peso (0,5 kg); a continuación, las colocamos dentro de un horno y dejamos que la temperatura subiera. Desde fuera, el montaje era sencillo. La diferencia radicaba exclusivamente en cómo se había fabricado y reforzado cada varilla:
- PETG FDM: un material de impresión habitual y accesible
- PA12 MJF: un polímero industrial muy utilizado
- Ultem FDM: un polímero de alto rendimiento para aplicaciones técnicas
- PAHT CF FDM + CFIP: una estructura FDM reforzada internamente con CFIP
- PA12 MJF + CFIP: una estructura MJF reforzada internamente con CFIP
Los fallos se sucedieron uno tras otro, cada uno a su propia temperatura. La varilla de PA12 para MJF fue la primera en ceder, deformándose y dejando caer su carga a unos 80 °C. La varilla de PETG para FDM le siguió poco después, colapsando a unos 90 °C y acabando por fundirse hasta convertirse en una masa informe. La varilla de Ultem para FDM aguantó mucho más tiempo, como cabía esperar de un polímero de grado técnico, pero incluso esta se dobló y cedió su peso a unos 170 °C.
Las dos varillas de CFIP mostraban un comportamiento totalmente diferente. Por encima de los 200 °C, tanto la varilla de PAHT CF FDM + CFIP como la de PA12 MJF + CFIP se mantuvieron perfectamente rectas, soportando su peso como si nada hubiera pasado.
| Varilla | Fallo | Resultado |
| PA12 MJF | ~80 °C | La primera en fallar: se deformó y dejó caer la carga |
| PETG FDM | ~90 °C | Se colapsó y se fundió formando una masa informe |
| Ultem FDM | ~170 °C | Se dobló y soltó el peso |
| PAHT CF FDM + CFIP | >200 °C | Se mantuvo perfectamente recto, sin soltar la carga |
| PA12 MJF + CFIP | >200 °C | Se mantuvo perfectamente recto, sin soltar la carga |
¿Por qué el CFIP se mantiene estable mientras que otros se desvanecen?
La explicación está en la arquitectura. En una pieza impresa convencional, el polímero es el que soporta la carga. A medida que aumenta la temperatura, ese polímero se ablanda, pierde rigidez y, finalmente, se deforma, con lo que la pieza falla, por muy bien que se haya impreso.
Con la tecnología CFIP, la carga la soporta un núcleo continuo de fibra de carbono que recorre el interior de la pieza. La fibra de carbono no se ablanda a las temperaturas que destruyen estos polímeros; mantiene su rigidez y su forma. La carcasa impresa define la geometría, pero es la fibra la que asume la función estructural, y esa es precisamente la razón por la que las varillas de CFIP se mantuvieron rectas mientras que las demás se deformaron.
Las implicaciones van mucho más allá de un horno. Los componentes de los vehículos aéreos no tripulados (UAV) pueden mantener su integridad bajo el calor solar y durante vuelos prolongados. Las piezas de automoción y del compartimento del motor pueden soportar cargas estructurales en entornos calientes. Las herramientas y los accesorios industriales pueden funcionar cerca de fuentes de calor sin perder precisión. En cualquier lugar donde la temperatura sea el verdadero límite del rendimiento, colocar una fibra continua en la zona por donde se transmite la carga cambia las posibilidades de una pieza impresa.
Cinco varillas, del mismo tamaño, con la misma carga, a temperaturas cada vez más altas… y solo una tecnología ha resistido. Cuando la resistencia viene de dentro, la respuesta cambia. Esta es una clara demostración del inmenso potencial del CFIP para hacer posibles aplicaciones ligeras a altas temperaturas.